¿Por qué triunfan las consolas retro?

De los millenials a la nostalgia y de regreso


En la actualidad es imposible negar que lo retro está de moda y es una gran fuente de dinero. Recientemente, me sorprendió una campaña publicitaria de Nokia según la cual, mientras muchos consumidores esperaban los nuevos smartphones de gama alta, otro público más vintage aguardaba el lanzamiento de móviles retro a bajo precio, como el Nokia 3310 o el Nokia 130. “¿Quién rayos compra un Nokia 3310 en pleno 2017?” —me preguntaba—. Ese mismo día mi esposa me dijo que le parecían muy prácticos porque la carga de la batería les duraba casi un mes.

¡Y qué decir del negocio de la música! En los últimos años hemos visto el regreso triunfal de los discos de vinilo con el relanzamiento de múltiples acetatos clásicos. Es más, las producciones nuevas están siendo desarrolladas también en formato long play o LP. Según la consultora independiente de telecomunicaciones y tecnología CCS talking Business, a finales de 2016 las ventas de vinilos alcanzaron su máximo punto de los últimos 25 años con más de 3.2 millones de LP comercializados, una cifra sorprendente, máxime cuando descubrimos que es un crecimiento de 53%, si lo comparamos con 2015.

"Nokia 3310: el móvil original, actualizado", cita la descripción oficial
"Nokia 3310: el móvil original, actualizado", cita la descripción oficial

Podríamos seguir describiendo ejemplos similares de industrias como la automotriz, la fotográfica, la cinematográfica o la televisiva, pero lo que realmente nos interesa es que los videojuegos no son ajenos a esta “moda”: remakes, remasterizaciones, coleccionables, skins retro para consolas nuevas, juegos viejos en plataformas actuales. En resumen, lo retro también se ha convertido en un referente en la industria del entretenimiento electrónico... y con éxito. El ejemplo más claro de todo esto es la Nintendo Classic Mini, el relanzamiento de una consola de 1985 que se convirtió en uno de los regalos preferidos de la Navidad de 2016.

La demanda de la consola fue tal, que en Estados Unidos se agotaron todas las existencias en menos de 3 días, muchas de ellas vendidas en un precio superior al original. Ante esta situación, Nintendo of America afirmó en Twitter: “NES Classic Edition es un producto muy exitoso, y estamos trabajando duro para estar al nivel de la demanda de los consumidores (…) Existirá un flujo constante de consolas adicionales durante la temporada de compras por las fiestas y el nuevo año”. Esa promesa no se cumplió y los fans quedamos decepcionados cuando la demanda superó el suministro de la consola hasta la descontinuación del dispositivo en abril de 2017.

La razón más evidente para el éxito de plataformas como la Nintendo Classic Mini es la nostalgia

La razón más evidente para el éxito de plataformas como la Nintendo Classic Mini es la nostalgia. Para aquellos jugadores que tuvieron una Nintendo Entertainment System cuando eran niños, poder comprar de nueva cuenta la consola de su infancia tiene la capacidad de regresarlos a esa época feliz y atraparlos nuevamente en el sentimiento; incluso podrían incluir historias familiares de padres que desean acercar a sus hijos a los juegos con los que crecieron.

El éxito es aún más pronunciado cuando la nostalgia atrae a los jugadores veteranos que no se han dejado seducir por las nuevas generaciones y solo desean revivir las experiencias de su “época dorada”. Según Kevin Cornwall, de la tienda de juegos clásicos Playnation Games, "ahora la gente está mirando al pasado para revivir algunos recuerdos de los juegos reales"; para él, la nostalgia se ha extendido con fuerza gracias a los errores de los algunos títulos nuevos y las prácticas empresariales poco atractivas para los gamers, como los DLC.

Lo anterior me recuerda una frase de Iain Simons, director de la National Videogame Arcade: "No sabes dónde estás, a menos que sepas dónde has estado. Es importante [entender] que sólo porque la tecnología haya avanzado, no necesariamente significa que los nuevos juegos son mejores que los antiguos". Al respecto, las marcas siempre han buscado cómo aprovechar esos recuerdos culturales positivos de una época anterior para impulsar la venta de productos actuales.

"No sabes dónde estás, a menos que sepas dónde has estado"

Pero ¿acaso no es suficiente desempolvar mi Nintendo y conectarlo al televisor para revivir la nostalgia? ¿Para qué comprar una NES Classic Mini en 2017? La verdad es que no todas nuestras consolas viejas están en el mejor momento; algunas ya no funcionan, el mando ya no sirve o no tenemos los juegos. Incluso en el caso de las personas que conservan bien sus plataformas, éstas ya han tenido un deterioro tecnológico que es difícil omitir; quizás el ejemplo más claro es el dilema de las pantallas modernas.

Para nadie es un secreto que la experiencia no se puede disfrutar de la misma forma en pantallas de alta definición porque no despliegan bien las imágenes de las viejas consolas, como lo hace un televisor CRT. Según Carlos David Cuello de la revista Enter.Co, el dilema de las pantallas “sucede porque los TV planos muestran los contenidos provenientes de las señales análogas, que están por debajo del estándar HD, en la resolución nativa de la fuente y no en su propia resolución máxima. Esto se traduce en imágenes que muestran todos los defectos que los TV CRT escondían”.

Lo anterior describe perfectamente la segunda razón de éxito de las consolas retro: ofrecen interlocución entre el pasado y el futuro, con calidades y opciones imposibles para las plataformas originales. A modo de ejemplo, la NES Classic Mini permite elegir entre distintas visualizaciones en pantallas HD, lo que nos permite experimentar juegos clásicos de hace más de 30 años, con toda la resolución de los actuales y sin exhibir los defectos los televisores CRT. Incluso hay opciones de guardado usando puntos de suspensión (por si no eres suficientemente hardcore como para enfrentarlos como se debe).

Otro ejemplo interesante de esta interlocución entre lo viejo y lo nuevo es Pokémon GO, que no sólo ofrece la opción de volver a cazar los 150 Pokémon originales —que muchos buscamos cuando éramos niños—, sino que enlaza ese recuerdo con los avances que brinda la realidad aumentada. En resumen, no es solo la nostalgia lo que vende una consola retro, también se comercializan por sus características tecnológicas que proporcionan un lavado de cara a los juegos clásicos y eso justifica volver a probarlos y disfrutarlos.

Ya no solo hay un interés en jugar los títulos modernos

Esta combinación de nostalgia y nuevas características tecnológicas podría explicar las buenas ventas de las consolas retro, pero no es suficiente para exponer toda la fuerza del fenómeno. El elemento adicional que lo haría es el proceso de maduración de la industria de los videojuegos. Ya no solo hay interés en jugar los títulos modernos, ahora se busca disfrutar múltiples experiencias de juego como algo atemporal. Hay títulos que se han convertido en clásicos y perduran a pesar del paso del tiempo; el reciente éxito de Crash Bandicoot N. Sane Trilogy demostró que es una fórmula tan vigente hoy como en 1996, cuando fue lanzada originalmente, tanto para el nostálgico cómo para los cientos de jugadores nuevos que desean dejarse sorprender.

Como afirmó Keith Stuart, corresponsal del diario The Guardian, “no se trata solo de revivir recuerdos, sino de conseguir una experiencia de juego específica y muy válida”. La industria ha llegado a un punto donde conviven muchas formas de interacción con los videojuegos y lo clásico ha adquirido mayor relevancia, más allá de únicamente relanzar o rehacer juegos viejos, también se están creando nuevas propuestas con un estilo retro —teniendo en cuenta que éstas tienen un valor intrínseco—.

El escenario independiente ha sabido beneficiarse de las estéticas y mecánicas de la época de los 8 y los 16 bits, ofreciendo propuestas como Super Time Force o Shovel Knight que van más allá del estímulo nostálgico y se han consolidado como proyectos atractivos, innovadores y diversos por cuenta propia, tanto para los jugadores veteranos como para los nuevos. Así mismo, hay desarrolladoras como Polytron que combinan elementos clásicos y mecánicas totalmente inéditas con títulos como FEZ, un juego de plataformas en 2D como cualquiera, pero con el interesante rasgo de poder hacer girar todo el escenario 90°, lo cual otorga un componente tridimensional que hace más divertida la resolución de puzzles. Es como si se tomara lo mejor de ayer y lo de hoy para presentar una propuesta fresca y atractiva de juego.

Fez, de Phil Fish
Fez, de Phil Fish

El desarrollador independiente Adam Saltsman afirmó para el sitio Verge: “el arte de pixeles puede ser bastante minimalista y evocador [pero a menudo] cuando lo estás viendo, estás percibiendo más de lo que hay allí”, haciendo referencia a que lo atractivo no es solo el arte, sino el conjunto; es decir, el jugador se ve conquistado por la experiencia atemporal, con todas sus particularidades y no únicamente por la estética o la nostalgia.

En otras palabras, además de poder revivir un gran título que jugamos en el pasado, lo que explica el ascenso de lo retro es la posibilidad de probar antiguas glorias que nunca tuvimos la oportunidad de conocer e incluso jugar propuestas inéditas que se inspiran en las mecánicas y estéticas de otra época. La industria de los videojuegos ha logrado la convivencia de muchas expresiones en un mismo momento; experiencias atemporales para que los gamers tengamos la increíble oportunidad de probar todo el potencial que ofrece el medio.

Lo anterior me lleva a pensar en un factor de carácter generacional, los millennials

Hasta ahora hemos hilado 3 elementos explicativos sobre por qué triunfan las consolas retro: la nostalgia, la interlocución pasado—futuro y la oferta de experiencias de juego clásicas; no obstante, hay un componente interesante que no se ha explicado: ¿por qué el auge de lo retro abarca múltiples campos del entretenimiento (música, cine y videojuegos)? La explicación de este fenómeno debe incluir un elemento más extenso, que dé cuenta de por qué en industrias tan diferentes converge un interés por lo retro y esto me lleva a pensar en un factor de carácter generacional: los millennials.

Los millennials son la generación que nació aproximadamente entre 1980 y 1995. Según el sociólogo estadounidense Kathleen Shaputis, son la “generación Peter Pan”, pues su proceso de hacerse adultos ha sido mucho más lento que en las generaciones anteriores y en ocasiones parece que no crecieron del todo. Supongo que mi madre estaría de acuerdo con esa idea. Además, según la revista Forbes, se caracterizan por usar la tecnología como una prolongación de sí mismos.

Esa lenta transición entre la infancia y la edad adulta ha hecho a los millennials una generación particularmente propensa a revivir los recuerdos positivos del pasado, así como a no sentir temor de seguir disfrutando sus hobbies de infancia durante toda su vida, como los videojuegos. Adicionalmente, la velocidad con la que pasan las modas en el mundo actual, por los adelantos tecnológicos y la inmediatez de la información, hace que los individuos adopten modas diferentes, incluso ajenas a su propia época, buscando factores identitarios que ya no son tan pausados como en otras coyunturas.

Y la tendencia llegó para quedarse
Y la tendencia llegó para quedarse

Puede decirse que el fácil acceso al pasado, gracias a herramientas como Internet, ha ofrecido a los millennials un increíble baúl de elementos para construir nuevas experiencias que se hacen atemporales, ya sea una canción, una película o una serie. En ese contexto, los gamers dejaron de ser niños y adolescentes para convertirse en adultos que mantienen un vínculo fuerte con su pasión y arrastran desde su infancia una historia de experiencias gamer, las cuales buscan revivir cada determinado tiempo.

Para concluir, explicar el éxito de las consolas retro y, en general, el de toda la mercadotecnia inspirada en generaciones pasadas, exige entender varios elementos y no hay una razón absoluta. Desde mi punto de vista, estos factores son 4: la nostalgia, la interlocución pasado–futuro con actualizaciones tecnológicas de viejas plataformas, la oferta de experiencias de juego clásicas con relanzamientos y nuevas propuestas y la transformación de los millennials en agentes importantes de consumo.

Una pregunta pertinente que queda en el tintero y que incluso podría dar paso a otro artículo es si el éxito de lo retro es un hecho pasajero, solo una moda o un fenómeno que llegó para quedarse. Para mi criterio, lo retro se ha convertido en una parte habitual de la industria de los videojuegos; quizás habrá temporadas cuando se reduzca o se intensifique la cantidad de lanzamientos, pero estoy seguro de que seguirá habiendo propuestas clásicas en el mediano plazo, ya sea por el esfuerzo de los estudios independientes por brindar juegos innovadores con inspiración retro o por el lanzamiento de remakes y remasters de alguna joya del pasado (con más de 40 años de historia aún hay mucho por abarcar).

Lo que no puedo asegurar es que la generación Z (los nacidos entre 1995 y 2010) reproduzca los modelos de comportamiento de los millennials en cuanto a lo retro. Aún es muy pronto para hacer predicciones sobre sus estructuras de comportamiento; es más, los antropólogos apenas están comprendiendo las dinámicas propias de la generación Y. En resumen, puede decirse que lo retro llegó para quedarse, por lo menos mientras los millennials dominen el mundo; no obstante, como dije, el tema es materia para otro texto o como versa el dicho popular: “eso es harina de otro costal”… o arena, ya me daré cuenta en los comentarios.

¿Qué opinan al respecto? ¿Por qué creen que tienen éxito las consolas retro? ¿Qué elemento creen que se me escapó? ¿Piensan que estoy equivocado? ¿Creen que es solo una moda? Espero sus comentarios.

¿Lo recuerdas?
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