Tetris: un drama basado en hechos reales que apuesta por el espectáculo

La historia del juego que conquistó la Unión Soviética y el mundo


Hace más de 35 años, Tetris conquistó a las masas y se convirtió en uno de los videojuegos más exitosos e importantes de todos los tiempos gracias a su concepto simple pero adictivo. Sin embargo, sólo hay una cosa más interesante que su jugabilidad hipnótica: la historia detrás de su creación y distribución.

Ciertamente, la serie de acontecimientos que marcaron el legado del puzzle soviético es digna de un largometraje de alto perfil, y es justo lo que tenemos aquí. De la mano del director Jon S. Baird (Filth, Stonehouse) llega Tetris, un drama basado en hechos reales que apuesta por el espectáculo y presenta una dosis de ficción que pone sal y pimienta a una historia que, por sí sola, vale la pena conocer.

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La cinta se enfoca en el empresario Henk Rogers (Taron Egerton) y su travesía por conseguir los derechos de distribución del juego. Sin dejar de lado a Alexey Pajitnov (Nikita Yefremov) y las inspiraciones que le llevaron a crear el puzzle, la trama gira casi en su totalidad alrededor del conflicto legal y las tensiones políticas que se vivían en la década de 1980 como consecuencia de la Guerra Fría.

Centrar el argumento en la batalla legal que precedió el éxito de Tetris en tierras extranjeras es un acierto, pues gran parte del encanto de la historia real es precisamente esa batalla de negociaciones que existió entre las personas y compañías involucradas en el caso.

El largometraje va directo al grano y utiliza sus primeros minutos para presentar a los protagonistas y el contexto histórico. De inmediato sabremos quién es Henk Rogers, Robert Stein, Alexey Pajitnov, Robert Maxwell, Kevin Maxwell y otras personas que de alguna u otra forma desempeñaron un papel importante en el caso. Este ritmo ágil permanece hasta final, lo que da como resultado una narrativa fácil de digerir, pero descuidada en lo que respecta al desarrollo de personajes.

Tetris en ningún momento se detiene a profundizar en el trasfondo de los personajes, lo que ocasiona que en algunas ocasiones caigan en estereotipos. En la vida real, personalidades como Robert Maxwell (Roger Allam) fueron muy complejas y controversiales; aquí, son personajes de una sola nota. Aun así, llegan a ser entrañables gracias a la caracterización y el trabajo de los actores.

El director Jon S. Baird y el guionista Noah Pink supieron llevar la historia real a un largometraje de casi 2 horas. La mayoría de los acontecimientos que definieron el videojuego y su legado están representados y hay precisión histórica en lo que respecta al conflicto legal.

Eso sí, Tetris aprovecha el contexto para hacer un drama de espías y traiciones ambientado en la antigua Unión Soviética donde el peligro espera en cada esquina y nada es lo que parece. En pocas palabras, hay ciertos elementos de ficción que permiten que el clímax gane fuerza y sea más emocionante, pero también le restan verosimilitud a la historia. Todo lo relacionado con la KGB y las amenazas le da un sentido de urgencia y peligro a la misión de Henk Rogers, pero aleja la trama de la realidad para apostar por el espectáculo.

Está claro que esta decisión creativa decepcionará a los puristas que esperan ver la travesía del empresario holandes tal como sucedió en la vida real y sin faramallas. Aun así, los elementos más exagerados e inverosímiles no afectan el desarrollo de la trama, por lo que, de nuevo, los acontecimientos que realmente sucedieron en la vida real y que marcaron la pelea legal por los derechos del puzzle ruso están aquí.

La misión de Henk Rogers por tierras soviéticas estuvo lejos de ser fácil
La misión de Henk Rogers por tierras soviéticas estuvo lejos de ser fácil

Desde el primer momento, Tetris es consciente de que es una película sobre videojuegos. No solo aparecen personalidades que estuvieron involucradas en el caso real como Hiroshi Yamauchi (Togo Igawa) de Nintendo o Howard Lincoln (Ben Miles) de Nintendo of America, también hay referencias a franquicia como Super Mario Bros. y The Legend of Zelda.

Igual de interesante es que la cinta se apoye en el arte pixelart para crear una estética y un apartado audiovisual interesante y original; los actos están divididos en niveles y algunas escenas están representadas como si fueran secuencias de un videojuego retro. Esto en conjunto con una banda sonora llena de melodías hechas con sintetizador y éxitos ochenteros como The Final Countdown de Europe hacen que la experiencia general sea muy nostálgica, incluso para las personas que nacieron después de la década de 1980.

En conclusión, Tetris es una película entretenida que se sostiene gracias a su ritmo ágil, su narrativa fácil de abordar y su estética atractiva llena de referencias a juegos del NES. Taron Egerton (Kingsman, Rocketman) hace un buen trabajo con el personaje que interpreta y su actuación sostiene toda la trama. A pesar de que es posible que los elementos de ficción alejen a las personas que buscan un largometraje basado en hechos reales con una precisión histórica total, es un buen primer acercamiento para conocer la historia de uno de los videojuegos más importantes de la industria del gaming.

En general, la cinta supo colocar sus piezas correctamente, aunque hay algunos huecos que le impiden sumar más puntos.

Tetris llegará el 31 de marzo a Apple TV+. Da clic aquí para leer más noticias relacionadas con la franquicia.

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